sábado, 2 de abril de 2011

Carta al Fondo para la Acción Ambiental sobre Convenio con Anglo Gold Ashanti

Articulos - Denuncias CENSAT AGUA VIVA

Cali, Marzo 26 de 2011

SEÑORES.

FONDO PARA LA ACCIÓN AMBIENTAL.

Dr, José Luís Gómez

DIRECTOR.

Leonardo Velásquez

Coordinador Fondo Cuenca Mayor del Río Coello.

JUNTA DIRECTIVA FONDO PARA LA ACCION AMBIENTAL.

REF: Comentarios y una solicitud con relación al Fondo para la Cuenca Mayor del Coello. Convenio Anglo Gold Ashanti y Fondo para la Acción Ambiental.

Muy apreciados colegas:

Dese hace un par de meses cuando ustedes nos contactaron para solicitar información y apoyo en el diseño del Fondo Cuenca Mayor del Coello (FCMC), hemos sostenido diversas comunicaciones y entrevistas con actores de la Cuenca y a nivel de nuestra Junta Directiva y de nuestra Asamblea. Precisamente esta última ha aprobado enviar a ustedes este mensaje.

Muy cordialmente, presentamos este análisis hecho una vez conocida la convocatoria oficial de Fondo Cuenca Mayor del Coello (FCMC). Con este análisis pretendemos aportar argumentos e ideas a las comunidades locales sobre modos de proceder de AGA, y su impacto en el patrimonio ambiental del país:

1. Desde un comienzo, Semillas de Agua no comparte esta iniciativa y, en su momento hicimos llegar a ustedes algunas inquietudes al respecto.

2. Dice el documento público de la convocatoria que el eje de este FCMC es únicamente Mejorar calidad y uso eficiente del agua. En cualquier otra circunstancia, pareciera un objetivo deseable, pero con este contexto de gran minería en la misma cuenca, nos preocupa que queden tácitamente excluidos como criterios de apoyo la conservación aguas arriba, el manejo general de la cuenca, la restauración y la integridad ecosistémica de la región.

3. No se prevé que el proyecto pueda adelantar acciones de conservación o de largo plazo, mas bien serán técnicas concretas como sistemas de potabilización, pozos sépticos, riegos de bajo caudal, …para nada se ven factibles de apoyar las medidas de manejo del territorio o de la Cuenca, todo se centra en técnicas de uso, eso es gravísimo. Los plazos de ejecución lo confirman:6 meses, es apenas el tiempo de instalación de letrinas y pozos sépticos.

4. En este mismo sentido para nosotros resulta claro que no es un proyecto sobre la cuenca del Coello, no toca la Cuenca en su conjunto, el título induce a error!, es para manejo de aguas en donde se les usa.

5. Este no es un proyecto sin contexto, ni financiado por una agencia de cooperación sin intereses diferentes al desarrollo, estamos hablando de una empresa minera con claros y gigantescos intereses económicos en la región y particularmente en el uso potencial del agua, y en cambio de uso del suelo de la región.

6. Dice también el Convenio que el FCMC, tiene por objeto canalizar inversiones adicionales para la “mitigación ambiental asociada a su actividad corporativa”, así que de alguna manera los futuros proyectos aprobados aceptan la actividad corporativa de AGA? Con esto de Valor compartido entre la empresa y la región, estarían aceptando los posibles beneficiarios desde ya, la responsabilidad compartida por la actividad corporativa de AGA? No creen ustedes que es ir demasiado lejos que los proyectos a financiar permitan que se use su razón social en nombre de una mitigación ambiental?

7. Hace un par de semanas se movilizó parte de la comunidad de Anaime contra la iniciativa de AGA en la región. AGA pretende a futuro hacer exploración sobre sus predios, el Fondo para la Acción ha socializado con las comunidades de la cuenca que AGA no solo ya tiene títulos mineros aprobados sobre sus propiedades, sino que además ha hecho una considerable solicitud de nuevos títulos mineros?

8. Es definitivamente comprometedor que se anuncie que las buenas practicas a apoyar serán para mejorar la eficiencia en el uso del agua de la Cuenca…todos sabemos que en un escenario potencial de la fase de explotación, habrá competencia por el agua, se trata de preparar el terreno? Porque no hablamos de mejorar coberturas vegetales, de no cambiar el uso del paisaje? De ampliar áreas de captación?

9. Podría el Fondo para la acción ambiental representar a la comunidades y solicitar que todas las practicas de AGA también estén bajo los principios del Anexo 5? Ahí los potenciales proyectos se comprometen a: no usar materiales contaminantes (estará incluido el Cianuro?), a no usar maquinaria que genere peligros (No se referirán a los volcos de 100 toneladas que seguramente usará AGA?), a contar con las licencias ambientales (por ejemplo previo a la exploración, la sustracción legal del área?), a no generar residuos, a no afectar recursos hídricos, a no generar vertimientos (De ninguna clase?), a no afectar la capacidad de almacenamiento de humedad, a no generar altos consumos de agua (se refieren a que solo AGA tiene derecho a pensar en el uso de grandes volúmenes de agua?) Estos principios solo rigen para los proyectos que apoyaría el FCMC? Cuando se habla de creación de valor compartido empresa región cómo queda este anexo 5?.

10. Cuando el FCMC define que se crearán “valores y visión compartida sobre el desarrollo sostenible de la región en la Cuenca Mayor del Coello” debemos suponer que el desarrollo sostenible de la región se hará según el anexo 5, o que una vez se acabe la fase de exploración y se acabe el Fondo Cuenca Mayor ya no habrán valores, ni visión compartida, ni desarrollo sostenible?

11. Porqué no aparece definitivamente involucrada la autoridad ambiental en la máxima instancia de decisión, pero sí se menciona reiterativamente la orientación del POMCA, quién hablará en representación del POMCA, olvida el FCMC que el POMCA si habla de la cuenca de manera integral?

12. Debe ser de público conocimiento el contrato AGA Fondo ambiental, sus condiciones y el valor del mismo. AGA podrá enviar sus técnicos para ayudar en la formulación a las organizaciones locales? No está prohibida esta maniobra explícitamente?. AGA pondrá contrapartidas para algunos proyectos?

13. Deberían mencionarse los comentarios de todos los entrevistados o citar una página web con esta información, por lo que dice el texto pareciera que todos los consultados aportaron a definir la estructura del FCMC.

14. La instancia de máxima decisión de este FCMC, se compone de dos partes dos representantes del Fondo Acción ambiental y dos de AGA y un tercero especialista en aguas que no dice quién lo nombra, resaltamos el hecho que AGA logró paridad en este comité y preguntamos en razón a que lo logró? Este texto de convocatoria es resultado de la interacción del Fondo para la Acción y AGA?

15. Es posible que el Fondo para la acción no conociera que AGA actuó dentro del marco de la ilegalidad cuando realizó labores de exploración en una zona de Reserva Forestal sin solicitar la sustracción? Y, que nos cuentan algunos agricultores, también exploraron sus parcelas sin permiso alguno? Porqué el Fondo para la acción aparece negociando con una empresa que actúa de esta manera?

Hechas estas salvedades y comentarios Semillas de Agua no puede dejar de ver de ver este FCMC como parte de una estrategia de afianzamiento y control de opinión de parte de AGA.

Por estos motivos y en razón a la propuesta misional del Fondo ambiental y a la búsqueda del mejoramiento y consolidación de los servicios ecosistémicos, pedimos a ustedes declinar y anular el convenio de manejo de este Fondo y hacer pública una posición a favor de la protección ambiental. No vemos compatible el desarrollo del mandato misional del Fondo Ambiental “Protección de Servicios Ecosistémicos” con este convenio de cooperación con la AGA en el que se suprime deliberadamente todo lo pertinente al manejo integral del recurso, la cuenca y mas aún la protección de los servicios ecosistémicos.

También queremos pedir a ustedes que El Fondo para la Acción solicite a AGA una relación de los títulos mineros que posee actualmente y los que ha solicitado, para que los probables “beneficiarios” del proyecto sean concientes y tomen decisiones con información suficiente. A nuestro modo de ver es un engaño que la comunidad participe del proyecto de una empresa que pretende obtener títulos mineros sobre las tierras de las comunidades sin decirlo claramente. El Fondo para la acción como firmante de convenio tiene derecho a exigir estas claridades.

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De la manera mas cordial,

David Díaz Ruiz.

Director

Corporación Semillas de Agua.

Asamblea General de la Corporación Semillas de Agua

Premio-al-Merito-aglogold

viernes, 1 de abril de 2011

Mineria y Paramilitarismo en Colombia – Escuchar con atención!!

 

Luis Alberto Castaño
Para:Alternativa Latinoamericana / CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad De Guelph, Canada
Entrevista a Teofilo Acua Presidente De Fedeagromisbol

Las mineras canadienses y estaunidenses y su relacion con los paramilitares en Colombia 

MP3

ANGLO GOLD ASHANTI ASSASSINS, YOU ARE NOT WELCOME HERE!!

A los Embera les duele recuperar su memoria

Arcensio no fue capaz de terminar la historia. Lloró y después se quedó en silencio con la mirada puesta en la copa de los árboles que adornan las casas de la comunidad Embera de Aguascalientes (Juradó, Chocó). En ese mismo momento, a quinientos metros desde donde estaba, el equipo de exhumaciones de la Fiscalía desenterraba a sus familiares. Él mismo fue quien les señaló el lugar pero no fue capaz de quedarse para ver los restos ni hablar sobre la muerte. Entró en una especie de letargo. Era la primera vez que tocaba el tema desde aquel domingo de agosto de 1999 cuando los paramilitares asesinaron a sus dos hermanos y a su sobrino de cinco años. Ese día Arcensio se salvó porque corrió selva adentro y se camufló entre las aguas de una cascada. Una bala le rozó la espalda.
La cicatriz sólo se la ha visto una vez frente al espejo. La ignora. Prefiere no recordar nada. Prefiere no pensar en el peor día de su vida. La historia la cuentan los otros. Cuentan que ese domingo a las seis de la mañana, las mujeres de la comunidad de Aguascalientes apenas se estaban levantando a preparar el desayuno. En ese momento, una docena de paramilitares llegaron a la tribu y le pidieron a los indígenas que se formaran frente a la casa de Angelmiro Chájito, el gobernador de la comunidad. El líder de los uniformados – un hombre alto, de pelo ensortijado y blanco según la descripción de los sobrevivientes- sacó un papel blanco del bolsillo y comenzó a llamar a algunas personas no por su nombre sino por la características de su vestimenta: el de mochos azules y camiseta blanca, el de pantalón café y botas negras de plástico, el de camisilla de rallas blancas y azules. Descripción que coincidía con la de los líderes de la comunidad Embera de Juradó. Los acusaba de ser colaboradores de la guerrilla de las Farc.
Antes de comenzar la exhumación por parte de la Fiscalía de Medellín, la comunidad de Aguascalientes realizó un ritual ante las fosas, guiado por una de las mujeres que conocía a las tres víctimas. Una vez terminado se regresaron para sus viviendas porque, según sus creencias, el espíritu de los muertos puede entrar en conflicto con el de los vivos.
A quienes llamaba, debían dar un paso al frente y acostarse bocabajo sobre la tierra. Cuando llegó el turno del gobernador, este les dijo que ellos no le debían nada a nadie pero que si los iban a matar que lo hicieran dentro de la comunidad, que no se los llevaran para el monte. Uno de los ‘paras’ comenzó a disparar sin reparos y mató a dos: Angelmiro y a su hermano, Porfirio. El hijo de este último, Alonso, un crío de cinco años, estaba en el techo de la casa. Comenzó a gritar por su papá muerto y a quejarse tan fuerte que su llanto fue lo único que se escuchó en toda la tribu durante segundos. Un hombre armado le hizo un gesto con la mano para que se callara pero Alonso Chájito seguía gritando sin consuelo porque su papá estaba tirado en un charco de sangre. El hombre le apuntó con su arma y como si se tratara de “tiro al blanco” le disparó cuatro veces. El niño cayó sin vida sobre el cuerpo del papá.
En ese momento, Arcensio, que ya estaba bocabajo a la espera del disparo, se paró y corrió hacia los arbustos que estaban detrás de la casa. Cerró los ojos como si supiera de memoria el camino hacia la selva hasta que sintió el sonido de una cascada cerca del Río Juradó. Miró hacia atrás y se dio cuenta de que uno le apuntaba con el arma. Arcensio se metió a la cascada y escuchó un rafagazo. Uno de los proyectiles alcanzó a rozarle la espalda. Se sumergió y comenzó a nadar evitando salir a la superficie. El “para” lo dio por muerto. Arcensio, quien para la época tenía 19 años, se puso en la herida yerbas que encontró en el camino y regresó a su aldea casi al anochecer.
Pero allí no había nadie. Ni una sola persona en ninguna de las 16 chozas que conformaban la comunidad. Sólo los animales y algunas prendas de vestir que estaban extendidas al sol. Pensó lo peor, que él era el único sobreviviente. Decidió esperar a que amaneciera y salir para el casco urbano de Juradó y contar lo que había sucedido.
Cuando llegó a Juradó, se dio cuenta de que todos sus parientes de la aldea estaba allí. Ellos también lo habían dado por muerto. Cuando lo vieron comenzaron a llorar y lo abrazaron. Le contaron que los cuerpos de sus hermanos y su sobrino ya estaban envueltos en mantas en el muelle a la espera de una canoa que los transportaría hasta Dos Bocas para enterrarlos (una comunidad indígena de la zona a dos horas por el Río Juradó). Le contaron, además, cuál había sido la orden paramilitar: “No queremos ver a nadie en este hijueputa pueblo”.
Luego, Arcensio preguntó por Francia, la esposa de Argemiro, para preguntarle por los detalles de la matazón o por si sabía la verdad de por qué los habían matado. Ella le explicó que un paramilitar había visto a una de las mujeres indígenas dos semanas atrás transportando 13 almuerzos desde Juradó hasta la aldea para servirlos en los comedores infantiles que la Alcadía del municipio había dispuesto durante ese año.
Estaban seguro de que eran provisiones para los hombres del Frente 57 de las Farc, que aún hoy se mueve por esa parte de la selva chocoana. Al final, Francia le hizo una advertencia a Arcensio: “Aguascalientes ya no existe para nosotros. Ni te asomes”.
De las diez comunidades indígenas que viven en el municipio de Juradó, dos, el Guayabo y Aguascalientes, tuvieron que desplazarse en su totalidad por órdenes de los paramilitares. Dos Bocas, por ejemplo, donde se hicieron las exhumaciones, fue una de las aldeas a donde llegaron algunos indígenas desplazados. Hoy está habitada por 36 familias que, salvo en eventos extraordinarios como la exhumación, prefieren no hablar del pasado. Incluso, para que la Fiscalía pudiera realizar sus labores, tuvo que pedir la autorización no sólo de Arcensio y los otros familiares de las víctimas sino del gobernador actual y del cabildo mayor.
Además, la creencia de esta comunidad es que no se deben desenterrar a los muertos porque sus espíritus pueden entrar en conflicto con los de los vivos. Por eso el equipo de la Fiscalía tuvo que asistir a un ritual antes de comenzar a cavar en la tierra. Según explicó César Guasiruque, el gobernador actual, el ritual les permitiría estar en paz con el espíritu de las víctimas.
Salvo César y dos de sus compañeros, nadie soportó la escena del desentierro. Sólo permanecieron durante la ceremonia y después se retiraron para sus respectivas hamacas. La razón no sólo era religiosa. La noche anterior los había visitado un candidato a la Alcaldía de Juradó y les convidó a licor. Bebieron durante toda la noche mientras él les presentaba sus propuestas. Por eso no estaban en condiciones de ver a la muerte ni de revivir su pasado. (Ver artículo adjunto: Historias de Frontera).
Los restos de los tres cuerpos fueron embalados meticulosamente en tres bolsas rojas. En este momento se encuentran en un laboratorio en Medellín a la espera de que sean cotejados no sólo con las muestras de sangre de Arcensio Chájito sino la de los hijos del gobernador indígena y su hermano. Los acompañan los restos de otras nueve personas que también fueron exhumadas durante la primera semana de marzo en todo Juradó.
Este pueblo fronterizo, pues Panamá queda a tan sólo media hora en lancha, vivió la barbarie paramilitar hace una década y sólo hasta ahora se empiezan a conocer las historias de dolor de sus habitantes. Los indígenas –que conforman casi el 40 por ciento del total de la población- no estuvieron exentos de la matazón. Y para peor, por tradición, no expresan su dolor, ni cuentan; se contienen y prefieren tragarse el recuerdo.
Les pasa como a Arcesio, les gana el llanto. Es posible que salvo el día de la ceremonia de entrega de los restos que se hará dentro de ocho meses en Medellín o Bahía Solano (a tres horas en lancha desde Juradó), no habrá otro momento en el cual los indígenas de Aguacalientes y Dos Bocas revivan el recuerdo de sus muertos. Ellos elijen dejarlo bajo tierra.
http://www.facebook.com/l/6c49bEbPA4YkW6NXab-Ep-z9fzg/www.youtube.com/watch?v=wA2tI9A2-dE
FUENTE: http://www.facebook.com/l/6c49bDcp3KHPOZYtAALI1rmUO2w/www.verdadabierta.com/index.php?option=com_content&id=3162

En Costa Rica el oro no es el rey

Mundo

30/03/2011 | Alex Leff, San José (Costa Rica) | GlobalPost

Comenzó siendo una disputa sobre una mina de oro y terminó siendo una prohibición total a la minería a cielo abierto, convirtiendo a Costa Rica en el país centroamericano más restrictivo en la explotación de minerales. En este país ha prevalecido la conservación del medio ambiente sobre los intereses económicos.

Costa Rica se opone a la minería a cielo abierto

FOTO: Costa Rica se opone a la minería a cielo abierto

[ 4 ] En Costa Rica el oro no es el rey

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Pese a que los metales preciosos alcanzan precios astronómicos, Costa Rica no se muestra a favor de la industria minera y ha echado al traste los planes de las compañías que quieren buscar fortuna para las selvas tropicales del país.
Los biólogos argumentan que la extracción de oro supone una amenaza para la reconocida biodiversidad costarricense. Los defensores de la minería, sin embargo, dicen que el sector ha adoptado prácticas respetuosas con el medio ambiente. Si se promueve la minería, dicen, se generarían inversiones extranjeras y se crearía empleo.
El argumento toca el meollo de un debate muy vivo en un país que se enorgullece de ser un gran aliado del medio ambiente: ¿debe el conservacionismo prevalecer, incluso a expensas de oportunidades para el desarrollo y la prosperidad?
En el caso de las minas de oro a cielo abierto, Costa Rica ha optado por seguir siendo verde.
Gran parte del foco de la polémica se concentra en la mina Crucitas, que ha desencadenado un importante movimiento anti-minería en el país.
La mina es propiedad de una subsidiaria local de la empresa canadiense Infinito Gold Ltd, y su proximidad a la frontera con Nicaragua, a unos 5 kilómetros del río San Juan, hace de ella una bomba en potencia para las relaciones ya complicadas de los dos países si se llega a producir cualquier desastre medioambiental.
Según Infinito Gold, Crucitas tiene al menos 1,2 millones de onzas de oro, y posiblemente aún más. Pero los ecologistas dicen que ese lugar es el hábitat de una fauna salvaje única, como guacamayos en peligro de extinción.
Industrias Infinito S.A., su subsidiaria costarricense, se muestra dispuesta a hacer todo lo posible para “disminuir la huella ecológica” de la mina, según explica su portavoz, Juan Carlos Obando.
Desde que comenzaron las primeras prospecciones en 1995 los avances en Crucitas han sido intermitentes, debido a las reiteradas demandas de los detractores del proyecto ante los tribunales.
En octubre unos opositores a la mina mantuvieron una huelga de hambre para presionar a la presidenta Laura Chinchilla para que prohibiese la actividad en Crucitas. La presidenta explicó que se trataba de un asunto en manos de los tribunales.
Yaneth Rojas, una campesina de 51 años, acampó delante de la Casa Presidencial e hizo ayuno durante siete días. Algunos de los manifestantes estuvieron hasta tres semanas y media sin ingerir alimento.“Nos hemos metido en esta lucha contra la minería de cabeza, pies y manos, como decimos nosotros”, afirma Rojas, miembro del grupo de oposición a la minería Frente Norte.
En mayo pasado, el 86 por ciento de los costarricenses se declaraban en contra de la mina Crucitas, y el 77 por ciento se manifestaba en contra de las minas a cielo abierto en general, según una encuesta del instituto Idespo de la Universidad Nacional.
En noviembre, un juzgado de San José anuló el contrato de Crucitas.
“Eso supuso un hito para Costa Rica”, asegura Alvaro Sagot, uno de los abogados medioambientalistas que participó en el caso. “La viabilidad medioambiental ya no se podrá conceder con tanta ligereza”.
Tan sólo una semana antes del fallo judicial el Congreso de Costa Rica había aprobado prohibir la minería a cielo abierto en el país. La ley entró en vigor el mes pasado. No obstante, como no es retroactiva no afecta a Crucitas. Pero el mensaje enviado a las compañías mineras es claro.
En declaraciones a la prensa Chinchilla ha reconocido que no es una postura fácil de defender, puesto que el país podría utilizar los ingresos fiscales por esas actividades para reducir su creciente déficit presupuestario.
“Pero Costa Rica dijo que no quiere eso. [...] Costa Rica se dirige hacia un modelo de desarrollo económico basado en los recursos humanos altamente cualificados y en una actividad productiva que coexiste con el medio ambiente, y que se distancia de la industria extractiva”, subrayó la presidenta.
La nueva legislación supone un duro golpe para el sector minero, pero hay voces que advierten que se trata de una ley demasiado blanda con los mineros “artesanales” a pequeña escala. La legislación concede a estos mineros, conocidos por utilizar mercurio tóxico para extraer oro, hasta ocho años de transición para dejar sus actividades.
Los cientos de mineros informales que utilizan mercurio no dejarán tan fácilmente su lucrativo negocio, asegura Enid Gamboa, jefe de la Asociación Nacional de Geólogos. Los químicos que utilizan podrían causar “una contaminación desastrosa en el golfo de Nicoya”, cerca de donde muchos de ellos trabajan, indica Gamboa.
La minería de metales supone menos del uno por ciento del PIB de Costa Rica, pero los geólogos creen que algunas de las carreteras y reservas naturales del país están sobre enormes cantidades de oro y de otros minerales sin explotar. Pero para saberlo con certeza se tendrían que realizar prospecciones (por parte de compañías mineras privadas).
Fernando Nietzen es un experto en minería de la asociación de Gamboa que desea que su país cambie de postura respecto a las minas a cielo abierto. “Una mina es algo que muchos pueden calificar de desastre medioambiental; pero nosotros no. Es un trabajo de ingeniería bien desarrollado, y una belleza digna de ver”, asegura.