martes, 4 de octubre de 2011

Discurso de Holman Morris al recibir el Premio Núremberg

“EN LA NATURALEZA NO HAY CASTIGOS NI PREMIOS ,SOLO CONSECUENCIAS

Latinoamérica, ‘Un Pueblo sin Piernas pero que Camina’

El que aquí les habla viene de un gran barrio llamado Latinoamérica. Por mis venas corre sangre mestiza: indígena, europea y africana; en los genes de nuestra gente está la memoria de las tragedias, el sufrimiento, los sueños y las esperanzas. Tener memoria latina es saber que un día somos inmigrantes saltando fronteras, visitantes no deseados, prostitutas, exiliados, desaparecidos. Somos conocedores de gobernantes populistas y de crueles dictadores. Pero también está en nuestra tradición la capacidad eterna de resolver problemas e inventar en medio de las crisis.

Toda la gente de mi barrio comparte los mismos problemas y las mismas esperanzas.

Déjenme contarles:

Hoy al sur del continente se levanta un hermoso movimiento de jóvenes universitarios chilenos que protestan por más y mejor educación pública. Su consigna es válida en toda Latinoamérica. En nuestro continente una educación media y el acceso a servicios de salud no son derechos adquiridos sino mercancías que se transan como cualquier otra. Los jóvenes chilenos se opusieron a que les quitaran la poca educación que ya tienen, o que le subieran su costo, y consiguieron detener dicha reforma.

Si giramos al norte y nos vamos a México, vemos un movimiento ciudadano que se levanta en contra de la violencia del narcotráfico, en contra de los señores de la muerte, y en contra de la corrupción del mal gobierno. El México de hoy vive en el terror de la guerra de los narcos, mientras el gobierno responde con más violencia, y aprovecha para perseguir a líderes sociales, y encubrir a los corruptos.

Pero las Caravanas por la Paz que hoy recorren todo el país escuchando los relatos de familiares de víctimas de homicidio y desaparición forzada muestran que esas víctimas no son casos aislados. Insisten en recordar a sus amigos y familiares, recuperar la memoria, y llevar un mensaje de Paz.

A lo largo y ancho del continente los movimientos indígenas nos recuerdan que no todo en este mundo se puede comprar, y que no todo en este mundo tiene un precio. Que las personas no pueden valer por lo que producen y consumen. Nos recuerdan todo el tiempo que en las raíces de nuestros pueblos originarios las relaciones están mediadas por el NOSOTROS y no por el YO.

Hoy, cuando vivimos un nuevo boom de la minería, nuestros pueblos ancestrales nos recuerdan una historia de más de 500 años: la de los CONQUISTADORES DE “EL DORADO”. El Dorado, esa ciudad de oro que nuestros indígenas nombraban y que los conquistadores buscaron con frenesí en tiempos de la Colonia.

En su búsqueda los conquistadores arrasaron territorios, mataron indígenas y transformaron para siempre las relaciones al interior de la comunidad. Hoy ese “Dorado” son los grandes yacimientos de cobre en Chile, de gas en Bolivia, de carbón en Argentina, de oro en Perú y en Colombia, perseguidos por empresas poderosas con el mismo ahínco de hace cinco siglos.

Sin embargo, a diferencia de grandes líderes indios como Atahualpa o la gran Cacica Gaitana, los actuales jefes de nuestras naciones hacen que el camino de la explotación de los recursos por parte de las grandes empresas mineras del mundo sea muy fácil. La locura en la búsqueda del gran Dorado continúa y es el origen de una ola de violaciones de los Derechos Humanos, y causal de más violencia en todo el continente.

Nosotros seguiremos denunciando, pero hay que dar un paso más. No puede ser que grandes empresas sigan operando y aprovechándose de graves conflictos sociales, de la fragilidad de los gobiernos, y de la avaricia y poses de demócratas de algunos mandatarios latinoamericanos. No pueden seguir aprovechándose de esto para acabar con la vida y el medio ambiente de poblaciones, regiones y países.

Una mujer de la región bananera en Colombia, donde la multinacional Chiquita Brand financió a los grupos de extrema derecha e izquierda -apoyo, que termino con el asesinato de miles de campesinos- dice: “aquí no hay mata de plátano que no haya sido abonada con un muerto”. Parafraseándola, tendremos que decir que en Latinoamérica no hay petróleo que no esté manchado de sangre; carbón que no esté envuelto en la contaminación de ciénagas; oro que no haya acabado con la vida y los recursos de comunidades indígenas en ese continente llamado Latinoamérica.

Nuestra lucha aislada, sin embargo, no será suficiente. Al igual que con uno de nuestros mayores flagelos, el narcotráfico, en el campo de la minería es necesario asumir con seriedad el principio de corresponsabilidad. No podemos seguir asumiendo el costo social, ambiental y en vidas humanas de estas luchas, en tanto los países del primer mundo no implementen políticas dirigidas a controlar la demanda por estos productos. Estamos dispuestos a cooperar, pero necesitamos gente indignada en el mundo desarrollado que se pregunte el origen y el cómo de tantos recursos naturales. Estamos cansados de ponerle muertos al desarrollo.

Déjenme terminar este viaje por nuestro continente mencionando otros dos casos preocupantes. En nuestra Guatemala indígena es muy probable que resulte elegido como Presidente un ex militar con un pasado lleno de violaciones a los Derechos Humanos. Mientras tanto, en Honduras son escandalosas las cifras de asesinatos de periodistas y su situación actual es muy preocupante.

Así, a pesar de ciertas mejoras que hemos visto en términos de democracia al comparar nuestra situación actual con la de hace unas décadas –cuando la presencia de gobiernos autoritarios se extendía por toda la región- es aún muy largo el camino que nos falta recorrer en materia de defensa de los Derechos Humanos. Esto debe ser parte fundamental de nuestra agenda.

Ahora permítanme hablar de mi casa en ese barrio: Colombia, país en el cual ni mis abuelos, ni mis padres, ni yo, ni ahora mis hijos, conocemos un solo día de Paz. Por el contrario, el árbol de la guerra ha crecido muy fuerte, echa raíces de odio y da como fruto una barbarie inimaginable que nos atrapa y se fortalece todos los días. Son cuatro millones de desplazados internos, campesinos humildes despojados de sus tierras; cincuenta mil desaparecidos; dos mil sindicalistas asesinados en las últimas décadas; ciento setenta periodistas asesinados en treinta años. Y podría continuar citando cifras.

Siguiendo con las muestras de grandeza y de dignidad de nuestros pueblos, la sociedad civil en Colombia se reúne a hablar de Paz; una postura audaz en medio de un conflicto centenario. Y son precisamente las comunidades que más han sufrido el asesinato, desplazamiento forzado y la desaparición, las que hoy toman la iniciativa para buscar una salida negociada al conflicto; la única salida posible.

Otro gran ejemplo de que en la adversidad, Latinoamérica no se rinde; se levanta y sigue adelante.

En el último capítulo escrito de esta historia en Colombia, tenemos la apuesta por la guerra por parte del anterior gobierno. Una apuesta que algunos dicen que le devolvió la seguridad al país, pero sobre la que otros ponemos el acento en lo que nos costó.

Por ejemplo, la ejecución extrajudicial de más de dos mil jóvenes humildes por parte de las fuerzas militares; detenciones masivas y arbitrarias, y una persecución criminal desde los propios organismos de seguridad del Estado contra todo aquel que pensara diferente. Mi familia y yo fuimos víctimas de esa cacería al igual que más de trescientas personas y sus organizaciones. Como si fuera poco, fue el propio ex presidente quien públicamente nos descalificaba, sabiendo muy bien que esa descalificación pública ponía en riesgo nuestras vidas.

Son muchos pasajes tristes los que deja esa persecución, pero de lo más dañino y enfermizo fue la estigmatización de todo aquel que pronunciara un discurso de Paz. Como consecuencia de esto, buena parte de la sociedad colombiana sigue viendo al defensor de los Derechos Humanos, al activista por la Paz, al periodista independiente, como enemigo de la sociedad, y no como lo que realmente somos: sus aliados.

Por eso hoy desde aquí y con ustedes como testigos, le pido al Presidente de Colombia Juan Manuel Santos que en un gesto de grandeza para con las víctimas de esa persecución por parte del Estado, convoque a un gran acto público de desagravio. Es necesario que a la sociedad le quede claro que en cualquier país que se diga democrático los defensores de los Derechos Humanos son vitales para su funcionamiento.

Aprovecho también este estrado en el marco de los tribunales de Núremberg que tanto bien le han hecho a la humanidad, para hacer un llamado por que los crímenes organizados desde el Estado durante el gobierno anterior no queden en la impunidad. En el caso del espionaje por parte de la agencia de seguridad del gobierno, las investigaciones han llegado hasta niveles muy altos y sus víctimas no creemos que el ex presidente Álvaro Uribe Vélez haya sido ajeno a estos hechos.

La realidad es muy dura, pero somos muchos los Colombianos que desde diferentes frentes trabajamos por ver un país digno y en Paz; que no somos ingenuos pensando que la Paz es solo el silencio de los fusiles; sino que pensamos que la Paz consiste en reformas estructurales; en la redistribución de la riqueza del país, de su tierra; en acceso a servicios de salud y educación; e igual acceso a las oportunidades.

Hago aquí un llamado para exigirle a la guerrilla que cese el flagelo del secuestro y dé señales claras de una férrea voluntad de Paz. En este escenario no estoy solo. Hablo en nombre de muchos que son los destinatarios de esta distinción; los que esperan la justicia desde la soledad de las tumbas de sus seres queridos o aquellos de quienes nunca volvimos a saber; los que gimieron en la tortura y siguen gimiendo en el dolor de sus familiares; los que lo perdieron todo por culpa del terror y del miedo.

Este premio no será para mí de carácter pasivo; por el contrario, lo pongo al servicio de la Paz de Colombia; por la libertad de expresión y por los Derechos Humanos; para que haya más ciudadanos que puedan expresarse desde diferentes puntos de vista. Creemos que ciudadanos mejor informados serán más independientes y más libres. Creemos en la Paz y la libertad de expresión como derechos fundamentales de los hombres y mujeres del mundo.

Quiero agradecerle al alcalde de la ciudad de Núremberg, Ulrich Maly, a la oficina de Derechos Humanos de la ciudad de Núremberg y a su directora Martina Mittenhuber, así como a Doris Gross y a todos los que desde la alcaldía han trabajado y sacado adelante este premio. Agradezco también porque nuevamente han puesto sus ojos en Latinoamérica.

Le agradezco a mi equipo de trabajo en el programa Contravía con quienes estamos convencidos de que la pobreza y el sufrimiento tienen un rostro que la sociedad debe conocer. También estamos convencidos de que la voz de las víctimas tiene que escucharse más fuerte que las voces de los armados y de los poderosos, y también debe ser más fuerte que el ruido de los fusiles. Es la labor del periodismo cambiar el equilibrio.

Tengo una gratitud infinita por quienes siguen creyendo que en nuestro inmenso barrio, Latinoamérica, no todo se ha perdido. Por nuestros trabajadores, estudiantes, campesinos, e intelectuales, que día a día nos muestran que, tal como dicen nuestros artistas: Latinoamérica es ‘un pueblo sin piernas pero que camina’.

Finalmente, le agradezco a Patricia, mi esposa. También a mis hijos Daniela y Felipe, que a sus cortas edades han tenido que ver y vivir pasajes muy duros, pero que también saben que el trabajo por la gente y la lucha por un mundo mejor tienen sus momentos felices y sus reconocimientos. El camino aun es largo para dejarles a ellos un mundo que se merezcan. Un mundo más humano. Para eso estamos trabajando. ¡Seguimos!

Póngase la camiseta verde, ministro Pearl

Por: DANIEL SAMPER PIZANO | 6:12 p.m. | 01 de Octubre del 2011

Daniel Samper Pizano

El jefe del renacido Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible no debe aceptar el papel de aseado verdugo.

Sé que no es un swami, pero tengo fe en el nuevo funcionario.

Nigamananda Saraswati, un swami indio, estaba atribulado por la contaminación que deja la minería ilegal en el sagrado río Ganges. Convencido de que indignarse no basta, y siguiendo el ejemplo de famosos compatriotas suyos, inició el pasado 19 de febrero una huelga de hambre contra la suciedad del río. El 13 de junio murió de inanición en un hospital de Dehradun.

Si los colombianos pretendiéramos imitar a los indignados de la India, necesitaríamos cientos de swamis: tan graves son el deterioro del medio ambiente y la amenaza que la minería cierne sobre él. A modo de consuelo produjimos a Juan Ceballos, un ciudadano que se amarró durante días a un árbol de Bahía Solano para protestar por la tala de bosques en la zona del Pacífico.

Acaba de renacer el ministerio del ramo, ahora con el nombre de Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Pero temo que la situación se le ha complicado de entrada. Al desprenderlo del ministerio de Vivienda, le crearon un pequeño Frankenstein, que es la Unidad Especial de Licencias Ambientales. En esta dependencia reposa la llave maestra.

Entre el 2006 y el 2010 se expidieron más de 6.000 títulos mineros en forma caótica y anómala, según denunció el ex ministro de Minas Carlos Rodado. En adelante, la Unidad de Licencias será la madre de los permisos; algunos se otorgarán en menos de tres meses, con lo cual, más que un tren, la minería podría ser una aplanadora incontenible que atropelle sin piedad cuanto surja enfrente.

El gobierno Uribe fue un desastre en materia ecológica. Pero aseguran algunos ambientalistas que el primer año de Santos no ha sido mejor. Entre las tareas que esperan al renacido ministerio está la reforma del Código Minero, a cuyos ímpetus deberá poner coto; la nueva ley agraria; la nueva ley forestal; la contaminación de playas por los puertos carboníferos; la criticada explotación petrolífera de Providencia; el tráfico clandestino de animales silvestres; la polución del río Magdalena; el freno a los alcaldes que promueven urbanizaciones irregulares y causan así desastres invernales; el control de la contaminación de la minería ilegal; el control de la minería a cielo abierto; el temor de los ibaguereños a una explotación minera que los deje sin agua; el arrasamiento forestal chocoano de la empresa china Colombia Hardwood (sobre lo que circula un comunicado apócrifo del biólogo Francisco Javier Serna, que no se origina en él, pero cuyos datos son ciertos.)

La historia muestra que quienes han defendido con más ímpetu, dedicación y argumentos la naturaleza han sido los ministros de Ambiente comprometidos y especializados, o bien los que se matricularon con firmeza en la defensa del patrimonio común. Los resultados de ministros con antecedentes políticos o empresariales oscilan entre la mediocridad y el horror.

El nuevo titular, Frank Pearl, es un mediador inteligente y un hombre movido por el bien común. Podría estar ganando millones como ejecutivo, pero dejó puestos tentadores para atender su vocación de servidor público. Eso sí: no se le conocen antecedentes en el campo ambientalista.

Sospecho que a Pearl lo han nombrado para que tercie entre los explotadores (mineros, principalmente) y los defensores del medio natural. Tal vez aspiran a que sus dotes de conciliador logren conseguir que todos queden más o menos contentos. Pero la filosofía de la virginidad a medias no funciona en este caso, ni se compadece con el valioso legado que representa nuestra naturaleza.

Sé que no es un swami, pero tengo fe en el nuevo funcionario. Vuélvase, usted, el defensor de la naturaleza, ministro Pearl, no su subastador. Hay muchos intereses que pretenden explotarla: usted, protéjala. Que no lo usen como aseado verdugo. No se deje encasquetar la bata blanca de la equidistancia devastadora. Póngase la camiseta verde y juéguesela a fondo por el medio ambiente, ministro Pearl. Sus hijos y los hijos de sus hijos se lo agradecerán.

cambalache@mail.ddnet.es

lunes, 3 de octubre de 2011

ASONDE VISITA EL CASINO DEMOCRACIA. – GABRIEL LATORRE CARVAJAL

MARCO BLANCO Y DIGNA ABSTENCIÓN REPUNTAN EN LAS ENCUESTAS ELECTORALES.

De acuerdo a investigaciones de la agencia de sondeos electorales ASONDE, los dirigentes políticos Marco Blanco, Anule A Nule y la reconocida Digna Abstención serán los grandes ganadores de las elecciones de octubre en Colombia. Según la encuesta, los tres mencionados coparán el 78% del censo electoral.

Como dato curioso, ASONDE revela que en las salas de cambio extremo, oficinas de registro y avales electorales, el surrealismo de Dalí se queda en pañales: mezcla de colores, ceras depiladoras, sombras, iluminadores, pestañinas, bases de maquillaje, lentes de contacto multicolor y mucho botox se ve en los camerinos rojos, azules, verdes, amarillos y naranjas.

La cosmetóloga del casino, Lekito Laluga; ha declarado a ASONDE que “los políticos cambian de color como cambiarse de calzoncillos. En la pasada campaña le pusimos lentes de contacto azul Andrés Felipe a un candidato que ahora se lanza con el nuevo look uriverde. El extracto de camaleón, un aceite buenísimo para la moda del trasfuguismo está súper agotado. Antes de la foto, yo le quito hasta el último punto negro. Lo que no le quito es el negro pasado judicial. Eso es en otra oficina.” Dijo Lekito Laluga; esteticista de origen japonés que con humor despide al entrevistador de ASONDE: “a ningún político le trabajo a crédito, es un riesgo de quiebre empresarial. Lekito Laluga es chan con chan”.

De paso por los laboratorios de color del casino, los investigadores de ASONDE vieron como Lucho Garzón pasó de amarillo a uriverde guayabito con un chorrito de azul ubérrimo, Kike Peñaliza de rojo volvo transmilenio a verde hojaseca sin clorofila. Los dos tienen una pizca de azul godarria y metileno ordoñez que les da la mezcla perfecta.

En opinión de los químicos del casino, los de mayor complejidad en el matiz son los del cambio radical. Vienen de una cepa de color binario: azul y rojo. Se saltan con facilidad de un espectro a otro, se mimetizan. Un buen acelerante es cuando se les pasa la cuantiosa luz de un contrato. Ahí quedan fijados.

La visita de ASONDE al casino democracia permitió establecer que hay consultorios de imagen, ruedas de negocios, fábrica de discursos, frases de cajón, bolsas de inversionistas y carrusel de apostadores. En el casino todo se compra y todo se vende. “Kit de tamal, tejas y certificado electoral para rebaja de matrícula”, “tulas de doble fondo”, “lápiz de tinta invisible”, “cajas de fósforos premiadas” y un sin fin de productos para ganar se exhiben en la feria.

La cámara de ASONDE, registró cómo detrás del casino democracia, las firmas encuestadoras fabrican opinómetros, inflan y pinchan candidatos a su antojo y mueven los hilos según las ordenes de los concesionarios del poder. “El voto por Marco Blanco, Anule A Nule y Digna Abstención es una expresión de silencio insurgente, síntoma de mamadez y señal de desahogo” manifestó un politólogo a ASONDE.

No obstante y a pesar que Marco Blanco sería un eficaz detergente desmanchador electoral, ha sido salpicado de impurezas que lo ponen en un tono de gris tramparencia. La malicia chibchombiana le ha tirado el hueso de la reposición electoral. Los votos por Marco Blanco serán cancelados como a los demás colores del casino. “Todo por la plata” reza el principio de la democracia capitalista. Si se les devuelve a los rojos, verdes, azules, amarillos y naranjas; ¿por qué no a los blancos?. Argumentos más que suficientes para entender que en este casino, por la plata baila el perro y canta el camaleón.

A pesar de las consideraciones y los análisis propios de la química electoral y la filosofía de Lampeduza “que todo cambie para que todo siga igual”, ASONDE anticipa que Marco Blanco, Anule A Nule y Digna Abstención, sin un solo afiche marcan la tendencia ganadora: PROTESTAR Y HACER RESISTENCIA CIVIL DESDE EL VIENTRE DE LA PARTICIPACIÓN.